LO SOCIAL: SHIFRA
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| "LA MALA EDUCACIÓN" Performance: Jorge Izquierdo, Juan Bollás, Edgar Olguín. |
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| Intervención Urbana: Alfredo Arcos, Juan Bollás Imagen: Jorge Izquierdo |
LO SOCIAL: SHIFRA
Alberto Hïjar
Serrano
Desde los
sesenta, explica la historiadora y traductora Esther Cimet, “Shifra Goldman
abre brecha como estudiante del doctorado en historia del arte en la
Universidad de California en Los Ángeles”. Enlista los acontecimientos que van
de la Guerra de Vietnam al Che asesinado, del golpe militar en Chile a las
dictaduras en América Latina, los levantamientos chicanos, feministas y los
movimientos de liberación nacional en Centro y Sudamérica y faltaría la
ejemplaridad de Cuba y México donde la lucha armada intentó cambiar las cosas.
Shifra Goldman se propuso abrir la historia del arte a lo social, esa vaga
denominación que Arnold Hauser propusiera para escandalizar a los formalistas
para quienes el arte sólo tiene que ver consigo mismo y a los sicologistas que urden
motivaciones personales intimistas para la creación. Las ciencias sociales en
aquella fructífera década no sólo pusieron en crisis los funcionalismos
mecánicos en las universidades sino alcanzaron a revistas que a la par que
pusieron en crisis los procesos revolucionarios, superaron el escolasticismo
marxista. Monthly Review, Ramparts y decenas de periódicos de las
tribus urbanas, daban a conocer las novedades de las Panteras Negras, de Cuba,
del conflicto chino-soviético, de las tropelías yanquis y a la par, calles y
plazas, terrenos baldíos transformados en grandes escenarios, daban a entender
nuevos usos del cuerpo, nuevas relaciones sociales con música espectacular,
cine underground, poesía y signos, muchos signos visuales por todas
partes.
Shifra publicó en México su tesis doctoral (1981) titulada Pintura mexicana
contemporánea en tiempos de cambio (IPN-Domes). No es casual el encuentro
con la editorial dirigida por el ingeniero Eugenio Méndez Docurro, exdirector
del Instituto Politécnico Nacional y luego Secretario de Comunicaciones del
gobierno de López Portillo, encarcelado por desavenencias pasionales con
JOLOPO. En la cárcel, el culto ingeniero, hizo buena amistad con Guillermo
Rousset, el marxista y traductor de Ezra Pound con quien planeó la línea
editorial. El libro de Shifra en la Colección Al Margen valora en especial al
Movimiento Interiorista cuya máxima expresión es Nueva Presencia encabezado por
Arnold Belkin y Francisco Icaza con la inclusión de Rico Lebrun a fines de los sesenta,
para proclamar el nuevo humanismo con un manifiesto en una gran hoja plegable
semejante a la de solidaridad con la campaña por la libertad de los presos
políticos, Siqueiros incluido.
Lo social resultó un eufemismo para incluir lo que ocurría fuera de los museos,
galerías famosas, bienales, exposiciones de Estado, en fin, eso que suele
llamarse mainstream. Shifra no sólo abordó los centros chicanos, sino
que viajó por América Latina al encuentro de organizaciones culturales donde el
arte con sus aureolas eurocéntricas era apenas un recurso entre otros, de lo
que otro avecindado en California, Herbert Marcuse, llama dimensión estética,
esa necesidad de reintegrar la unidad entre placer y producción en general para
lo cual urge un trabajo cultural constructor de relaciones sociales solidarias
y opuestas a las reducciones mercantiles capitalistas. Shifra animó esto con
decenas de artículos y con exposiciones como “Chicano Art Resistance and
Affirmation” en la UCLA (1983), para seguir con otras de títulos igual de
elocuentes: “Art against apartheid”, “Artist call against U.S. Intervention in
Central América”.
En 1994, Shifra puso en orden de libro sus artículos y ensayos a los que tituló
Dimensions of the Americas. Art and Social Change in Latin America and the
United States. Colega y amiga de ella, Esther Cimet hizo la traducción de
las más de setecientas páginas como trabajo de investigadora del CENIDIAP-INBA
al que la publicación del libro le resultaba imposible con su muy raquítico presupuesto.
Hasta 2008, Esther logró el apoyo de la Universidad Autónoma de la Ciudad de
México y el libro salió con el subtítulo de “Arte y cambio social en América
Latina y Estados Unidos en el siglo XX”. El título Perspectivas artísticas
del continente americano juega, quizá sin proponérselo, con el sentido
geográfico pero también epistémico de continente, tal como Louis Althusser
hiciera con el marxismo en la década 60-70. La bibliografía, el índice
onomástico, las notas de Esther Cimet, hacen al libro indispensable para los
historiadores todos, pero la inoperancia de la distribución de libros y
revistas institucionales y las correspondientes direcciones de difusión
cultural y prensa, impiden su conocimiento.
Lo social alcanza ya a galerías tan
insospechables de subversión como la Casa de España que ocupa una casona muy
bien remodelada atrás de la Catedral Metropolitana. Ahí pudieron verse entre
agosto y septiembre, las pinturas callejeras de chicanos, europeos y mexicanos,
sus videos performáticos, su música insolente e indignada, sus plantillas
paródicas o de digna rabia, los cajones de empaque con los letreros
reglamentarios y la precisión del transporte de indocumentados como objetos.
Shifra Goldman tiene razón al abrir la historia a este rico continente de
indignada esperanza emancipatoria. Por esto y más lloramos su muerte no sólo en
las mesas redondas sobre Intersticios Urbanos.
19 septiembre 2011



